Hace unos años, hablar de "construcción sostenible" en Colombia sonaba a algo reservado para proyectos de lujo o edificios corporativos. Hoy es distinto: el país se convirtió en uno de los líderes mundiales en este tipo de certificación, y eso ya está cambiando cómo se construyen los proyectos de vivienda en todos los presupuestos.
Colombia, entre los primeros del mundo en construcción certificada
A través de la certificación EDGE —desarrollada por la Corporación Financiera Internacional (IFC), del Grupo Banco Mundial— Colombia acumula más de 26 millones de metros cuadrados certificados y cerca de 1.330 proyectos en todo el país, incluyendo más de 397.000 viviendas. Camacol es el proveedor exclusivo de esta certificación en Colombia, y a comienzos de 2026 el gremio, junto con el Ministerio de Vivienda y el IFC, formalizó nuevos lineamientos de ahorro de agua y energía para las edificaciones nuevas del país.
¿Qué gana el comprador con esto?
No es solo una etiqueta. Una vivienda con certificación EDGE puede ahorrar hasta 40% en el consumo de energía y 30% en el de agua frente a una construcción convencional, lo que en la práctica se traduce en facturas de servicios más bajas mes a mes. Para quienes buscan financiar su compra, este tipo de certificación también empieza a ser relevante: algunos bancos ya piden un nivel mínimo de ahorro energético como requisito para acceder a créditos hipotecarios con condiciones preferenciales, conocidos como "hipotecas verdes".
No es solo para edificios grandes
Aunque las certificaciones formales todavía se concentran en proyectos de gran escala, las prácticas que las sostienen —mejor aislamiento, aprovechamiento de la ventilación natural, materiales más eficientes, gestión responsable de residuos durante la obra— cada vez se aplican más en proyectos medianos, incluyendo desarrollos de lotes y vivienda campestre como los que se construyen en Norte de Santander.
Por qué esto también protege tu inversión
Más allá del ahorro mensual, una construcción pensada con criterios de eficiencia tiende a envejecer mejor y a mantener su valor de reventa con el tiempo, porque responde a exigencias que cada vez más compradores y bancos van a pedir como estándar, no como extra.
